Del dicho al hecho, hay un trecho

0
111
6/3/2018 || El análisis de Juan Cortés

Recientemente, salieron los nuevos datos de CIS, una encuesta social, económica y política que hace una radiografía de la sociedad española. El estudio, que tiene una muestra representativa de la sociedad, contiene una gran variedad de datos interesantes sobre las percepciones de la ciudadanía; aun así, los grandes medios se centran en el apartado de intención de voto hacia los partidos políticos y la valoración de los principales líderes políticos y miembros del gobierno. A pesar de la crítica hacia el tratamiento de los datos del CIS, este artículo va a seguir con el mismo hilo en el que se han fijado casi todos los medios.

A simple vista, se puede observar en los datos que Ciudadanos ha subido y ya se establece como tercera fuerza a una estrecha distancia del PSOE. La cuarta fuerza sería la alianza electoral de Unidos Podemos y sus confluencias a pesar de que ha subido medio punto respecto al anterior barómetro. Mientras, tanto PP como PSOE pierden peso respecto a la anterior encuesta, pero siguen situándose como primera y segunda fuerza. Por tanto, si se puede sacar alguna conclusión respecto a este nuevo estudio es que los partidos tradicionales se mantienen como principales fuerzas políticas a pesar de perder apoyo electoral y las nuevas fuerzas políticas siguen detrás de estos a pesar de ganar apoyo social.

Después de estas reflexiones, ¿se podría decir que vuelve el eje nuevo-viejo a la arena política? Sinceramente, lo dudo en parte y me gustaría centrarme en dos fuerzas diferentes. No obstante, se entiende el desgaste del PP al ser gobierno respecto a los diferentes temas de la agenda política y, en concreto, el conflicto de Cataluña. Aunque me parece más llamativo la diferencia de las consecuencias de Ciudadanos y el PSOE cuando ambos han adoptado la postura de apoyar al gobierno del PP. Es cierto, no es comparable ya que Ciudadanos es la fuerza que mantiene al PP en el gobierno, pero su bolsa de votantes se encuentra más próxima al PP, a diferencia del PSOE.

Por otro lado, el PSOE se presenta discursivamente como la antítesis del PP. El partido tuvo una subida después de la elección de Pedro Sánchez y dejar “atrás” la abstención de gran parte de su grupo parlamentario en la investidura de Mariano Rajoy. Su lema actual es “Somos la izquierda” y, en repetidas ocasiones, hemos escuchado a Pedro Sánchez decir que son diferentes al PP. De hecho, sus últimas declaraciones fueron “el Partido Socialista que representa la izquierda de gobierno de este país, que quiere un cambio seguro para este país”. Sin embargo, su electorado no está en el espectro ideológico de Ciudadanos. El votante y el militante del PSOE no comprenden la posición de su partido, y a pesar de todas esas proclamas no entienden que el PSOE apoye ciertas medidas del PP, y no me refiero al artículo 155. Hemos visto cómo el Grupo Municipal del PSOE salmantino se ha posicionado con el PP en el caso del Corte Inglés, cómo el PSOE de Castilla y León se ha posicionado para no depurar responsabilidades por las cajas de ahorro junto al PP en las Cortes autonómicas y cómo el PP y el PSOE se han aliado para rechazar una comisión de investigación sobre los fondos en minería en el Congreso de los Diputados.

Los tres casos expuestos son de tres niveles diferentes: local, autonómico y nacional. Y en asuntos tan trascendentales el PSOE ha tomado la misma posición que el partido que dice ser su antítesis; por eso, muchos partidarios del PSOE recriminan estos hechos a su partido. Más allá de la abstención, más allá del 155; al votante y/o militante del PSOE no le gusta que le digan una cosa y hagan otra diferente. No se entiende que se presenten como cambio y apoyen las políticas continuistas del PP. No les gusta que cuando se dicen de izquierda, votan con la derecha. No les gusta que el PSOE se entienda tan bien con el PP.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here