La USAL elige a su nuevo rector tras la desestimación de la reclamación de Corchado

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La Junta Electoral de la USAL desestimó la reclamación de Corchado
Redacción La Voz de Salamanca || Manuel Ruiz || 30/11/2017

La campaña de las elecciones a rector de la Universidad de Salamanca se estaba desarrollando con normalidad. Lógicamente, en este tipo de elecciones los entornos de todas las candidaturas piden el voto con entusiasmo en los diferentes sectores, pero ninguna irregularidad había sido denunciada ante la Junta Electoral. Pedir el voto a los compañeros, entre el alumnado o en cualquier ámbito universitario forma parte del acervo democrático universitario. Cierto es que los rumores de cabildeo, las malas prácticas consistentes en prometer financiación desde posiciones institucionales a cambio del voto, pocas veces habían sido tan intensos. Pero en la Universidad prima el sentido institucional y los intentos de abusos institucionales suelen contrarrestarse con diálogo y mayores esfuerzos en las campañas. Además, tras los resultados electorales de la primera vuelta, los discursos de Serrano y Abati, que no pasaron el corte, demostraron altura de miras, valores democráticos y un escrupuloso respeto institucional.

Pero esta semana algo cambió. La candidatura de Corchado sabe, a la luz de los resultados electorales de la primera vuelta y de la falta de sintonía con las candidaturas de Serrano y Abati, que su posición es muy difícil en esta segunda vuelta electoral. Corchado necesitaba un revulsivo. Y para ello recurrió a un artilugio electoral que cada vez condiciona más los procesos políticos y electorales: la “máquina del fango”, teorizada por Umberto Eco y divulgada por Jordi Évole. La máquina del fango permite desacreditar al adversario político desde los medios de comunicación con hechos de la vida privada, falsas corruptelas o medias verdades sacadas de contexto. Josep Borrell sabe lo que es la máquina del fango: el PSOE perdió a un líder hoy muy valorado por sus opiniones sobre la crisis catalana.

Calumnia, que algo queda, y moldeas el proceso electoral. Parece fácil. Distintas fuentes experimentadas consideran que La Gaceta de Salamanca prestó su apoyo a la operación de Corchado. Primero, una cadena viralizada de información anónima sobre un supuesto condicionamiento del voto por parte de la profesora Nieves Sanz en favor de la candidatura de Rivero. Segundo, una reclamación presentada el martes fundada en la información anónima. Corchado pedía que se anularan los votos, lo que podría incluso haber retrasado la celebración de la segunda vuelta.

La Junta Electoral desestimó ayer la reclamación de Corchado: “Concluimos que en ningún momento la Prof.ª Sanz Mulas ha ejercido ningún tipo de coerción o coacción sobre sus estudiantes en relación al momento del ejercicio del derecho de voto”. La Comisión de Docencia de la Facultad de Derecho, además, constató “la evidente inexactitud en el documento adjunto a su escrito, en referencia a la posible presión en cuanto a las descalificaciones emitidas por la profesora a la que se alude. Dado que las citadas calificaciones fueron publicadas el día 31 de octubre, 20 días antes de la primera vuelta de las elecciones, por lo que entendemos que no hay presión posible que desde esta Comisión de Docencia se pueda constatar”.

En la jornada electoral de hoy jueves la desestimación de la reclamación de Corchado podría provocar un ‘efecto boomerang’. En las universidades siempre se ha defendido que los procesos electorales deben estar presididos por el respeto institucional y la deportividad. La reclamación de Corchado ha puesto el foco mediático en una compañera de trabajo y en la vida privada del candidato Ricardo Rivero. La operación ha fracasado y en los pasillos de la USAL circula una sensación de enfado y amargura por la crispación creada. El ataque, además, ha servido para unir más al entorno de Ricardo Rivero y movilizar a personas que no apoyaban a Rivero pero que rechazan el modelo universitario de Corchado: “Mañana hay en juego el futuro de la universidad y tenemos para elegir dos formas antagónicas de entender lo público”, reclamaba ayer un estudiante enfadado por la polémica que hasta entonces no se había posicionado en un grupo virtual. El debate sobre el cambio se ha visto complementado por el debate sobre el fango. La comunidad universitaria decide hoy su futuro.

 

 

 

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